Disautonomía

La disautonomía comprende un grupo de trastornos provocados por una regulación anormal de las funciones del sistema nervioso autónomo. Se estima que la presenta alrededor del 10% de los niños, adolescentes y jóvenes.

La regulación de estas funciones no dependen de nuestra voluntad; gira en torno a los sistemas “simpático y parasimpático”. El simpático es estimulante (por ejemplo, aumento de la presión arterial, de la frecuencia cardiaca, genera la producción de adrenalina y aumenta la velocidad de transmisión nerviosa) y parasimpático baja la presión arterial, disminuye la frecuencia cardiaca, induce la relajación y el reposo. Los dos sistemas se encuentran generalmente en equilibrio, permitiendo que nos adaptemos al medio ambiente. Tan vital es este mantenimiento armonioso que una leve ruptura de este equilibrio se puede traducir en la disautonomía, que afecta a muchos órganos, en donde el sistema cardiovascular ayuda a compensar el desequilibrio del cuerpo, pero no es el origen del problema.

Etiología

Aunque las causas aún no han sido bien aclaradas, se piensa que puede estar causada o agravada por virus, factores genéticos, exposición a productos tóxicos, enfermedades autoinmunes y heridas o traumatismos que hayan dañado el sistema nervioso autónomo. No es contagiosa.

Manifestaciones clínicas

Sudoración de manos y pies que al estrés o tensión se quedan frías, sensación de frío intenso, sudor frío; taquicardia, bradicardia (y/o arritmias), palpitaciones, soplos funcionales, dolor en el pecho, alteraciones en presión arterial (generalmente presión baja), mareos, desmayos o estados pre-síncope, problemas gastrointestinales, náuseas, insomnio, cansancio, ansiedad, temblores, entumecimientos de manos y pies, micciones frecuentes, visión borrosa o en túnel, y cefaleas, fobias, entre otros.


Diagnóstico

El cardiólogo pediatra evaluará los síntomas y normará la conducta a seguir. Estudios a considerar: electrocardiograma, radiografía de tórax, ecocardiograma. Es de utilidad la realización de “Tilt Test” (prueba de inclinación). Si los síntomas son claros, puede obviarse.

Trastornos comprendidos dentro de la disautonomía:
Taquicardia ortostática postural
Síncope neurocardiogénico
Intolerancia ortostática
Hipotensión mediada neuralmente
Prolapso de la válvula mitral
Fallo autonómico puro
Inestabilidad autónoma

En algunos casos la disautonomía es tan solo un componente del todo: Síndrome de fatiga crónica y el síndrome de Shy – Drager entre otros.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico, pero hay muchas cosas que se pueden hacer para prevenir o aliviar el problema. Con el paso del tiempo este problema tiende a mejorar. Algunos pacientes pueden requerir de medicamentos cardiológicos.


Medidas generales

Las medidas que pueden aliviar los efectos de la disautonomía varían según el tipo de afección concreta. Ante la presencia de mareos es recomendable acostarse con las extremidades inferiores levantadas para facilitar la llegada sangre al cerebro. De forma general, se recomienda incorporar a la rutina diaria hábitos tales como:

  • Beber de 2 a 3 litros de líquidos al día.
  • Aumentar ligeramente la ingesta de sal  (en ausencia de hipertensión arterial sistémica o enfermedad renal).Es bueno recordar que se deshidrata fácilmente con el calor, los vómitos, diarrea y el uso de diuréticos.
  • Ingerir alimentos de pequeñas cantidades (unas 4 a 5 veces al día)
  •      Realizar ejercicio aeróbico varias veces por semana para aumentar el tono muscular.
  •      Evitar permanecer de pie de forma prolongada y si no se puede evitar, hacer pequeños movimientos como ponerse de puntillas o cruzar las piernas. Lo mismo es aplicable para viajes de larga duración (sentados).
  •      Usar medias de compresión.


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